Se dice que si cenas muy pesado o si te duermes justo después de cenar tendrás pesadillas. ¿Te ha pasado que si cenas algo muy contundente ya sea una torta muy bien servida, una hamburguesa o una orden de tacos al punto de quedar muy lleno no descansas igual e incluso tienes pesadillas? Esto le llamó la atención a Jade Radke de la Universidad de Columbia Británica, quien realizó una encuesta a mil 82 estudiantes, sobre qué comían, la hora en la que lo hacían y sobre qué soñaban.
En los resultados de la encuesta encontraron que quienes cenaban tarde tenían malestares estomacales o reportaban muchas pesadillas, el problema era peor en aquellos estudiantes que tenían intolerancia a algunos alimentos como la lactosa.
Sobrecarga del sistema digestivo
Lo que sucede es que cuando comes mucho justo antes de dormir, obligas a tu sistema digestivo a trabajar a su máxima capacidad justo cuando debería descansar, la digestión pesada acelera el metabolismo generando mucho calor interno. Para poder entrar al sueño profundo, la temperatura de los órganos necesita bajar, por lo que al cenar pesado el sistema queda atascado en un estado de alerta lo que hace muy complicado llegar al estado de un sueño profundo.

En la etapa del sueño donde ocurren los sueños más vividos se llama fase REM, normalmente olvidas todo lo que soñaste pero la incomodidad de tu estómago provoca que tengas microdespertares durante toda la noche, si te despiertas justo en la fase REM lo puedes recordar con cierta claridad y al estar tu cuerpo en un estrés fisiológico tratando de digerir tanta comida, tu cerebro interpreta eso como un malestar físico reflejándose en sueños angustiantes o negativos.
Gracias a esta encuesta se llegó a la conclusión de evitar comer alimentos pesados muy tarde, principalmente azucarados y picantes ya que estos se asociaban a sueños negativos y mala calidad de sueño, así mismo evitar alimentos a los que se presentan intolerancias o alergias.