Celulares ponen a prueba la atención en las aulas
El uso cotidiano de celulares y plataformas digitales ha modificado la manera en que los estudiantes reciben información y mantienen su atención, situación que representa uno de los principales retos para las escuelas ante la nueva normativa que restringe el uso de estos dispositivos en planteles de educación básica. La medida, impulsada por la Secretaría de Educación Pública (SEP), busca disminuir distracciones relacionadas con redes sociales y contenidos ajenos a las actividades escolares.
La doctora en Educación, Angélica Méndez, explicó que la disposición también abre la discusión sobre la manera en que deben utilizarse las herramientas tecnológicas dentro del aula. Señaló que, mientras en educación básica se plantea limitar su uso, en el nivel medio superior la aplicación queda a consideración de cada plantel, por lo que el reto también consiste en encontrar un equilibrio entre regulación y aprovechamiento educativo.
La disputa por la atención
Méndez señaló que uno de los principales objetivos de la restricción es recuperar la capacidad de atención de los estudiantes, en un contexto donde las plataformas digitales ofrecen contenidos de manera inmediata.
Explicó que los algoritmos de las redes sociales identifican los intereses de cada usuario para mostrar contenido que pueda mantener su atención y, cuando disminuye el interés, modifican las recomendaciones para intentar generar nuevamente interacción.
De acuerdo con la especialista, esta dinámica representa un desafío para los docentes, ya que actualmente el profesor no solamente compite con otras fuentes de información, sino también con contenidos diseñados para entretener y mantener la atención de los usuarios.
Habilidades que requieren fortalecerse
La especialista sostuvo que algunas dificultades relacionadas con comprensión lectora, lenguaje y habilidades lógico-matemáticas pueden hacerse más visibles cuando los estudiantes llegan al nivel medio superior.
Añadió que una comprensión lectora limitada también puede dificultar el desarrollo del pensamiento crítico, debido a que analizar información, identificar argumentos y construir conclusiones requiere habilidades básicas previamente desarrolladas.
Méndez explicó que desde la perspectiva de la neurociencia existen distintas etapas de desarrollo durante la infancia y adolescencia, por lo que el uso de pantallas debe considerar también la edad y las necesidades de cada grupo.
Señaló que entre los 6 y 14 años suele recomendarse limitar el tiempo de exposición a pantallas, aunque reconoció que actualmente resulta complicado separar completamente a los estudiantes de la tecnología, debido a su presencia cotidiana.
Tecnología con objetivos educativos
La especialista agregó que los efectos del uso excesivo de dispositivos no se limitan al ámbito académico, pues también pueden relacionarse con problemas de interacción social, ansiedad y estrés, especialmente cuando sustituyen otras actividades y formas de convivencia.
Sin embargo, consideró que retirar completamente la tecnología tampoco representa una solución. Explicó que existen docentes que prefieren limitarla, mientras otros optan por incorporarla con objetivos específicos.
Como ejemplo, planteó combinar el trabajo con cuadernillos y actividades escritas con búsquedas de información mediante el celular, de manera que los estudiantes aprendan no solamente a utilizar un dispositivo, sino también a identificar información confiable.
La especialista destacó que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta de apoyo para investigar, comparar información y desarrollar determinadas actividades, siempre que su utilización no sustituya procesos fundamentales como la comprensión, el análisis y el pensamiento crítico.
La discusión, apuntó, no se limita a decidir si los celulares deben estar dentro o fuera del aula, sino a establecer para qué, cuándo y cómo deben utilizarse, de acuerdo con las necesidades educativas de cada estudiante.