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América Latina enfrenta baja productividad

Por: Sharon Orozco
26- 12- 2018




La Organización Internacional del Trabajo (OIT) consideró como asignaturas pendientes en América Latina la informalidad y la desigualdad, así como enfrentar las brechas estructurales de baja productividad y falta de desarrollo y diversificación productiva.

Además de ello, la región vive la influencia de nuevos factores, como los planteados por la automatización, la demografía, o los nuevos medios de producción y empleo, expuso la

La organización internacional recalcó que la baja productividad, considerada como un problema estructural, gravita de forma importante sobre los resultados del mercado laboral.

Ello, de acuerdo con el informe anual "Panorama Laboral", que ofrece una mirada panorámica a la situación del empleo, con datos y análisis sobre las fluctuaciones en la tasa de desocupación, el impacto de la situación económica y sobre un persistente déficit de trabajo decente.

Sin embargo, alertó que la situación va más allá de la tasa de desocupación, pues la formalización de la informalidad, el aumento de la cobertura en seguridad social y la incorporación al mercado de trabajo de los más vulnerables, constituyen desafíos concretos.

Otro de los grandes retos, abundó, es promover el trabajo decente (con un ingreso justo o un empleo digno), destacando la necesidad de generar oportunidades para que mujeres y hombres puedan acceder a empleos productivos y de calidad, en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana.

Alrededor de la mitad de la fuerza de trabajo regional, prosiguió, tiene empleo informal y en los últimos años ha sido difícil bajar esa proporción en forma significativa. De acuerdo con un reciente cálculo, unos 140 millones de trabajadores están ocupados en estas condiciones.

Por otra parte, agregó, el texto registra otras señales de los problemas de calidad en los empleos, como los aumentos en la tasa de trabajadores por cuenta propia, usualmente asociados a condiciones de informalidad, frente a los asalariados; el incremento de la demanda laboral en sectores donde las condiciones no suelen ser tan buenas, como los servicios.

La desventaja en los mercados laborales de las mujeres y los jóvenes, expuso, han sido una constante en la región. 

Aunque hubo un constante aumento en la participación laboral de las mujeres en América Latina y el Caribe, que en los últimos dos años se mantuvo ligeramente sobre 50 por ciento, esta es aún menor en más de 20 puntos porcentuales a los hombres, pero su tasa de desempleo, es 1.4 veces mayor.

En tanto el desempleo juvenil aparece bordeando el 20 por ciento y se caracteriza de esta forma: es tres veces más alto que el de los adultos.




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