El presidente estadounidense aseguró que ha reducido 67% el flujo de esta droga a través de la frontera mexicana y advirtió que sus acciones "apenas comienzan". Mientras tanto, el gobierno de México exige a Washington frenar el tráfico de armas que alimenta la violencia de los cárteles.
La presión de Donald Trump sobre México por el combate al narcotráfico podría entrar en una nueva etapa. El presidente de Estados Unidos aseguró que su administración ha logrado reducir 67% el flujo de fentanilo que ingresa a territorio estadounidense a través de la frontera mexicana y lanzó una advertencia: las medidas implementadas hasta ahora son apenas el comienzo.
Trump afirmó que su gobierno tiene identificadas las rutas utilizadas para el tráfico de drogas, así como los lugares donde operan y residen quienes estarían involucrados en estas actividades.
Con ese argumento, advirtió que "la presión irá en aumento", una declaración que vuelve a colocar a México en el centro de la estrategia de seguridad de Washington y abre interrogantes sobre el alcance de las próximas acciones estadounidenses.
México exige frenar también el tráfico de armas
Frente a las exigencias de Estados Unidos, el gobierno mexicano insiste en que el combate al crimen organizado debe ser una responsabilidad compartida.
México ha reclamado mayores controles para impedir el ingreso de armas de alto calibre desde territorio estadounidense, muchas de las cuales terminan en manos de organizaciones criminales y fortalecen su capacidad de fuego.

La postura mexicana sostiene que no basta con combatir el trasiego de drogas: también es necesario atender el tráfico de armamento, el lavado de dinero y las redes financieras que permiten a los cárteles mantener sus operaciones.
Una relación bajo presión
Las declaraciones de Trump colocan nuevamente la cooperación bilateral en materia de seguridad bajo tensión.
Mientras Washington exige resultados contra el tráfico de fentanilo, México demanda acciones concretas para frenar el suministro de armas y los recursos económicos que sostienen a las organizaciones criminales.
El desafío para ambos gobiernos será traducir sus exigencias en acuerdos y acciones conjuntas, en medio de las advertencias estadounidenses de endurecer la presión sobre México.
Con información de Abraham Amador