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26 de Febrero del 2024
Cultura

Chayito, la última escribana de Querétaro

Chayito, la última escribana de Querétaro

La mexicana María del Rosario Elizondo, conocida como Doña Chayito, es a sus 80 años de edad la última escribana de Querétaro, estado del centro del país, donde decenas de clientes aún le piden que redacte sus cartas de amor o documentos formales en su máquina de escribir.

La mujer se dedica desde hace 25 años a esta profesión que tuvo su auge en México en el siglo XVIII, durante la época de la colonia española, y que ahora va desapareciendo por la tecnología y la alfabetización.

Lo que empezó como una alternativa para obtener mayores ingresos para su familia, se convirtió en la pasión de Doña Chayito, quien se niega a dejar su máquina de escribir pese a sus ocho décadas de vida.

"Yo me quedé sin trabajo, entonces estaba yo muy desesperada porque todavía estaba aquí con mis hijos y yo necesitaba sacarlos adelante", expresó la mujer a EFE.

Una profesión histórica

Los escribanos llegaron al país durante la época de la colonia española y se afianzaron en la etapa del México independiente, en el siglo XIX, cuando el 90 % de la población era analfabeta y la gente necesitaba que alguien redactara sus documentos formales.

Roberto Servín Muñoz, quien fue cronista de Querétaro, le recomendó a Elizondo dedicarse al oficio, que aún impacta a los jóvenes que reciben su ayuda para mejorar sus escritos, por lo que la mujer afirma que aún percibe beneficios económicos.

"Yo toda la vida he trabajado, nunca he podido dejar de trabajar, siempre tengo que salir adelante porque siempre tengo los gastos de la casa: el gas, el agua, la luz, el alimento, todo, todo tengo que cubrirlo, entonces, sí ha sido un poquito difícil, pero no imposible", reconoció la escribana.

Aunque en este momento la tecnología ha modificado esta práctica, que se ha preservado al menos en Querétaro y en la plaza Santo Domingo de Ciudad de México, las manos de Doña Chayito aún manejan a la perfección las teclas de las máquinas de escribir.

La escribana no se rinde y ha evolucionado junto con la tecnología, pues además de la máquina de escribir usa los botones de la computadora con la misma agilidad.

"Un orgullo, precisamente por eso, aparte de que su trabajo la ha dado a conocer, es una persona muy trabajadora, muy dedicada a su trabajo", mencionó el hijo menor de la mujer, Julián Miguel Balderas.

La escribana ya no suele sentarse en su antiguo escritorio en el Portal Independencia de Querétaro, pero aún ofrece sus servicios desde su hogar.

Durante años, en la ciudad de Querétaro la reconocieron por sus escritos, que van desde cartas de amor, constancias de ingresos, cartas de recomendación, documentos formales e, incluso, tareas escolares.

"Un joven que trabajaba en una compañía de (televisión por) cable, me encontró y me dio las gracias, que gracias a mi carta de recomendación que le redacté todavía él tenía ese trabajo", recordó la escribana.

Una vez que esta mujer decida retirarse de su labor, únicamente se mantendrán los recuerdos y sus textos escritos, pues Querétaro dejará de contar con su última escribana. 





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