Cientos de familias haitianas comenzaron a regresar este jueves a sus hogares en varios barrios de Puerto Principe, luego de que Jimmy Chérizier, alias "Barbecue", uno de los líderes pandilleros más poderosos del país, anunciara el retiro de sus hombres de distintas zonas bajo su control.
El anuncio generó una aparente calma en áreas donde en los últimos meses se habían registrado enfrentamientos armados, incendios de viviendas y saqueos que obligaron a miles de residentes a huir. Testigos relataron que algunos desplazados retornaron con lo poco que pudieron salvar, mientras otros encontraron sus casas dañadas o destruidas.
La decisión de Chérizier, exagente de policía convertido en jefe del grupo armado conocido como G9 an fanmi e alye, ocurre en medio de presiones de organismos internacionales que reclaman el restablecimiento de la seguridad en Haití, país sumido en una crisis política y humanitaria.
Aunque el retorno de las familias ha sido recibido con esperanza, organizaciones de derechos humanos advirtieron que el retiro de los pandilleros podría ser temporal y que el control territorial de estas bandas sigue siendo una amenaza.
Más de un millón de haitianos, entre ellos una gran cantidad de niños, son desplazados internos en el país caribeño.
Al menos uno de cada tres haitianos de la región metropolitana de Puerto Príncipe, controlada en un 90% por bandas armadas, se ha visto obligado a refugiarse en campamentos insalubres, a abandonar la capital para irse a otras ciudades más seguras o, incluso, migrar a países de la región como Brasil o México.
Muchas de las personas que han regresado aseguran que los pandilleros han causado graves daños a sus viviendas, las cuales dicen han quedado inhabitables.