En el municipio de Comala, las comunidades de Suchitlán y Zacualpan representan los últimos bastiones de la presencia indígena en Colima; más allá de las cifras, su relevancia radica en la capacidad de mantener vivas prácticas culturales transmitidas de generación en generación, pese a los cambios sociales, económicos y territoriales de las últimas décadas, destacó Marcela Ávalos Hernández, directora de Turismo del Ayuntamiento de Comala.
"Tenemos lo que son dos comunidades originarias, lo que es Zacualpan y lo que es la comunidad de Suchitlán, en estas comunidades prevalecen todavía su cultura y su tradición gracias al esfuerzo que han tenido las personas en seguir enseñando, en seguir guiando a las nuevas generaciones".

La continuidad de estas tradiciones no ocurre de manera espontánea; es resultado de un trabajo constante que se gesta principalmente en el núcleo familiar; donde se refuerzan valores, costumbres y saberes que permiten a las nuevas generaciones comprender su origen y asumirlo como parte de su identidad cotidiana.
"Ahora sí que es una tarea ardua que se hace desde casa, todos los valores que se van transmitiendo a las generaciones entonces son parte de para que no se pierda lo que es nuestras raíces, nuestro origen, nuestro pasado, que pues va muy de la mano lo que fuimos en el pasado, nuestros ancestros es lo que somos ahora", así lo señaló Ávalos Hernández.
"Creo que sí es un trabajo desde las familias, desde la educación y en conjunto con los gobiernos ya lo comentaba con estos programas que existen justo para su rescate".
A pesar de los procesos de modernización y de los cambios en los estilos de vida, las comunidades han sabido adaptarse sin desprenderse completamente de sus raíces.
"Yo me siento muy orgullosa de ser de Suchitlán, y bueno sí ha habido un cambio alomejor hace 10 años hace 15 años muy distinto a como se vive el día de hoy, el estilo de vida sí ha cambiado pero a pesar de eso todavía hay personas que tienen el mismo estilo de vida", expresó la funcionaria municipal.

En este contexto, preservar la identidad no sólo implica recordar el pasado, sino también proyectarlo hacia el futuro. Es decir, mantener vivas las tradiciones, la lengua, las prácticas comunitarias y los valores culturales es una forma de resistencia ante el olvido y una apuesta por la continuidad de los pueblos originarios.
"No olvidar de dónde venimos, siempre es importante tener en cuenta nuestras raíces, nuestro pasado y prevalecer lo que es nuestra cultura, nuestras tradiciones y seguir cutivándonos".