La crisis de inseguridad en la red vial mexicana se mantiene en niveles críticos, transformando los traslados terrestres en una actividad de alto riesgo, de acuerdo con los datos más recientes de corporaciones federales y cámaras de autotransporte, más del 80% de los asaltos perpetrados contra el transporte de carga y de pasajeros en el país se cometen con violencia extrema, una tendencia que golpea con fuerza tanto a los viajeros como a la economía nacional.

El impacto económico de este fenómeno delictivo ya supera las pérdidas anuales de 7 mil millones de pesos, este escenario ha desencadenado un efecto dominó que encarece de manera directa los costos de los fletes, incrementa significativamente las primas de los seguros de transporte y termina por reflejarse en los precios finales que los consumidores pagan por los productos de la canasta básica.
Las zonas de mayor riesgo: El centro y Bajío bajo asedio
Los registros de incidencia delictiva revelan que la delincuencia organizada se concentra de forma masiva en las regiones del centro y el occidente del territorio nacional, el Estado de México encabeza la lista al concentrar el 20% de los reportes a nivel nacional, seguido muy de cerca por la Ciudad de México con el 16% de los robos, focalizados principalmente en sus accesos viales y zonas industriales del norte.
El estado de Puebla se ubica en el tercer sitio con el 15% de la incidencia nacional, consolidándose como un corredor histórico de alta peligrosidad para los vehículos que se dirigen hacia el sureste. Por su parte, Guanajuato registra el 10% de los casos, impulsado por el robo a transportistas en la dinámica región del Bajío, mientras que Jalisco se sitúa con un 5% de la actividad delictiva carretera nacional.
Radiografía de los tramos más peligrosos
Con base en los informes de la Guardia Nacional y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), las autoridades han identificado los seis tramos viales de mayor peligro en el país, los cuales registran la mayor frecuencia de asaltos armados y desapariciones:
? Autopista México - Querétaro (México 57D): Considerada el eje comercial terrestre más importante de la nación y la ruta con mayor volumen de asaltos a camiones de carga.
? Puebla - Córdoba (México 150D): Un tramo especialmente letal en la zona montañosa de las cumbres de Maltrata, afectando los trayectos que van de Acatzingo a Ciudad Mendoza.
? Arco Norte (Libramiento Norte de la CDMX): Identificado por la operación de retenes falsos y bloqueos armados para detener a los conductores.
? Querétaro - San Luis Potosí - Matehuala - Monterrey (México 57): Ruta crítica del norte del país donde se reportan múltiples asaltos y desapariciones de choferes.
? Autopista Siglo XXI (Morelia - Lázaro Cárdenas): Con un fuerte repunte de criminalidad hacia la costa de Michoacán.
? México - Cuernavaca / Cuernavaca - Acapulco: Rutas turísticas identificadas por asaltos violentos dirigidos a vehículos particulares aprovechando las zonas de curvas y baja velocidad.
Evolución del modus operandi: Jammers y ataques desde puentes
Las investigaciones reflejan que las bandas criminales han sofisticado sus métodos tecnológicos y tácticas de intercepción, para detener los camiones de mercancías, los delincuentes emplean dispositivos inhibidores de señal conocidos como jammers, los cuales neutralizan los localizadores GPS y los sistemas de paro automático de motor a distancia.
En el caso de los autobuses de pasajeros y automóviles particulares, el modus operandi consiste en el lanzamiento de piedras u objetos contundentes desde puentes peatonales o vehiculares para dañar los parabrisas y obligar a las víctimas a detener la marcha en zonas despobladas, las estadísticas revelan además un patrón temporal muy marcado: las alertas y delitos se agrupan de manera formal entre los días martes y viernes, siendo los días martes los que registran el pico más alto de eventos reportados.
Ante este panorama, las autoridades federales instan a la ciudadanía a planificar sus viajes con antelación, evitar los traslados nocturnos y consultar permanentemente los operativos de resguardo y el estado físico de las vialidades a través de los canales oficiales de la Guardia Nacional Carreteras.