El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) enfrenta una de sus crisis laborales más agudas en años, debido a un movimiento disidente nacional que ha escalado tras el rechazo a la revisión del contrato colectivo de trabajo.

Las protestas mantienen bloqueos viales, plantones frente a las oficinas centrales en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México y una megamarcha nacional programada para el viernes 30 de octubre de 2026.
Lo que comenzó a principios de mes como un descontento focalizado por la revisión contractual se ha transformado en un movimiento disidente nacional de trabajadores del IMSS. Médicos, enfermeros y personal administrativo acusan una profunda desconexión entre la base trabajadora y la cúpula del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), liderada por Rafael Olivos Hernández.
El núcleo de la inconformidad abarca tres ejes principales:
? Insuficiencia salarial: El pasado 14 de octubre, las bases votaron masivamente por el "No" ante una propuesta inicial de incremento global del 6.8%, aunque posteriormente el gobierno y el sindicato ofrecieron un 8% global, los manifestantes mantienen firme la exigencia de un 10% directo al tabulador.
? Precarización laboral y desabasto: Los contingentes denuncian trabajar bajo condiciones extremas debido al desabasto crónico de medicamentos, la escasez de materiales básicos de curación y un severo déficit de personal para atender la saturada demanda de derechohabientes.
? Exigencia de democracia interna: Los disidentes exigen convocar a un Congreso Nacional Extraordinario para destituir a la actual dirigencia sindical, a la que acusan de opacidad y de aplicar sanciones restrictivas (como la cláusula 136 o "ley mordaza") contra las voces críticas. Asimismo, exigen el retorno al Régimen de Jubilaciones y Pensiones (RJP) frente al esquema actual de Afores.
Para destrabar el paro operativo encubierto y evitar que las movilizaciones escalen a una huelga nacional que afecte a millones de pacientes, se perfila una ruta de solución coordinada:
1. Salario por Democracia (Eje Laboral-Sindical)
Dado que los voceros disidentes han manifestado su disposición a flexibilizar la postura económica y aceptar el incremento propuesto del 8%, la clave de la negociación radica en la apertura política. Las autoridades del IMSS, encabezadas por su director general Zoé Robledo, junto con el tribunal laboral, deben otorgar las facilidades y garantías para que se celebre el Congreso Extraordinario. Permitir la renovación democrática de la dirigencia del SNTSS desactivará de inmediato el conflicto político en las calles.
2. Auditoría de Emergencia y Rescate Hospitalario (Eje Operativo)
La solución económica debe acompañarse de compromisos tangibles en las unidades médicas. Es necesario implementar el plan de revisión profunda en los 277 hospitales de la institución para identificar carencias críticas de insumos. El gobierno federal debe activar un programa urgente de compras consolidadas y acelerar la asignación de plazas definitivas para dar estabilidad al personal temporal y subcontratado.
3. Mesa Legislativa de Largo Plazo (Eje Presupuestal y de Pensiones)
Las demandas estructurales de fondo (como la transición del sistema de pensiones y la exigencia de elevar el presupuesto de salud al 7% del PIB) rebasan las capacidades administrativas inmediatas del IMSS. La vía pacífica requiere instalar una mesa de trabajo formal en el Congreso de la Unión para canalizar estas peticiones en el presupuesto del próximo año, vinculándolas al modelo de seguridad social universal.