Este 3 de noviembre se realizan las elecciones intermedias en Estados Unidos, en las que se renuevan el Senado y la Cámara de Representantes.
Ante este escenario, el presidente Donald Trump ya advirtió que se convertirá en el "Señor Veto" si el Partido Demócrata consigue el control del Congreso. Veamos el panorama y las implicaciones que podría tener para nuestro país.
México está directamente en juego en las elecciones intermedias de Estados Unidos, que no solo definirán el equilibrio de poder en Washington, sino también el rumbo de la relación bilateral en materia comercial, migratoria y de seguridad.
Se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 escaños del Senado y 36 gubernaturas.
El resultado determinará qué tanto margen de maniobra tendrá el presidente Donald Trump para impulsar su agenda en los dos años que le quedan de mandato.
Si los republicanos mantienen el control del Congreso, la Casa Blanca tendrá mayores facilidades para avanzar sus iniciativas. En cambio, si los demócratas conquistan una o ambas cámaras, podrían frenar propuestas, abrir investigaciones y presionar sobre el presupuesto federal. Un Congreso dividido también podría complicar la aprobación de leyes y acuerdos.
Para México, esto se traduce en posibles cambios en el tono y las condiciones de la negociación bilateral. El Congreso estadounidense influye en los recursos destinados a seguridad y migración, y ejerce supervisión sobre las políticas del gobierno. Una mayoría opositora podría intensificar las audiencias y las investigaciones sobre la relación con México.
También cuentan los gobernadores de estados fronterizos como Texas, Arizona y California, cuyas decisiones sobre seguridad y movilidad fronteriza pueden impactar el comercio, los tiempos de cruce y la vida cotidiana de millones de personas.
Así, más allá de la disputa partidista, estas elecciones definirán parte del escenario político con el que México tendrá que negociar con su principal socio comercial.
Definitivamente, México debe estar pendiente de este tema, pues cualquier cambio en el poder en Estados Unidos podría alterar las negociaciones del T-MEC.
Con las elecciones en Estados Unidos a la vuelta de la esquina y el reacomodo de fuerzas en el Congreso de Washington, el T-MEC entra a su etapa más crítica.
Ya sean republicanos o demócratas, en el Capitolio sí o sí van a apretar la tuerca.
Mientras unos usan el tema fronterizo para presionar, los otros se van a ir duro con las exigencias laborales y ambientales.
Y con los pleitos abiertos por el maíz transgénico, la energía y los autos, aprovecharán la revisión del acuerdo para usarla como garrote para condicionar ciertas exigencias.
En época electoral, tirarle al comercio con México regala votos.
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Si México quiere aprovechar este empujón, tenemos que dar reglas claras, energía limpia y certidumbre.
El encargado de esta negociación, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha dicho que las negociaciones avanzan bien, pero aún hay temas que no convencen al equipo de Donald Trump sobre el acero, el aluminio y la industria automotriz.
Sin importar si demócratas o republicanos ganan, para Estados Unidos uno de los temas que más preocupa es la seguridad. El resultado de las elecciones podría cambiar la presión sobre México en temas como tráfico de fentanilo, cárteles y seguridad fronteriza, así como el futuro de la cooperación bilateral y las posibles acciones unilaterales.
La lucha contra el narcotráfico eleva la tensión entre México y Estados Unidos. Donald Trump amenaza con extender las acciones militares contra los cárteles en territorio mexicano, mientras voces demócratas alertan sobre los riesgos de una intervención unilateral.
Donald Trump afirmó que ha reducido 67 % el flujo de fentanilo a Estados Unidos a través de la frontera con México y aseguró que estas acciones "apenas comienzan".
Además, dijo que su administración conoce todas las rutas, dónde se encuentran y en qué lugares viven, por lo que advirtió que «la presión irá en aumento».
Por su parte, el Gobierno mexicano reclama mayores controles para frenar el ingreso de armamento de alto calibre que termina en manos de organizaciones criminales.
Sostiene que el combate a la violencia debe atender también el suministro de armas, el lavado de dinero y las redes financieras que sostienen a los cárteles.
Mientras, la migración continúa siendo un tema a tener en cuenta, especialmente por las deportaciones masivas y los abusos del ICE.
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Ante estos hechos, México ha reforzado la protección consular para exigir el respeto a los derechos humanos.
Como respuesta, ante las deportaciones, el Gobierno puso en marcha la estrategia "México Te Abraza", un esfuerzo coordinado con 34 dependencias para garantizar una repatriación digna, segura y con acceso a programas de bienestar.
Además, México dejó de ser solo un país de tránsito para convertirse en el destino final de miles de migrantes.
Sin duda, aunque las elecciones sean en Estados Unidos, México tiene que estar preparado para cualquier resultado.