Fiel a su dueño hasta la muerte: gallo espera afuera de hospital
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Fiel a su dueño hasta la muerte: gallo espera afuera de hospital

Por: Arlette Palacios
CDMX
Fecha: 28-10-2026

En Bolivia, un gallo se convirtió en símbolo de fidelidad tras permanecer durante ocho años en la entrada del hospital donde, aparentemente, murió su dueño. Su historia recuerda a la de Hachiko, el perro japonés que esperó durante años el regreso de su amo.

La fidelidad no siempre tiene cuatro patas. En la ciudad de Santa Cruz, Bolivia, un gallo llamado Martín lleva ocho años viviendo frente al Instituto Oncológico del Oriente Boliviano, el lugar al que llegó acompañado de su dueño y donde, al parecer, se quedó después de su muerte.

Desde entonces, el ave no ha abandonado la entrada del centro médico, donde se ha convertido en una presencia habitual para trabajadores, pacientes y visitantes.

"Llegó con su amo en una camioneta y asumimos que él voló y bajó. Al parecer, el paciente falleció y entonces él se quedó", relató María del Carmen Gamón, funcionaria administrativa con 25 años de trabajo en el hospital.

Un "funcionario" que todos protegen 

Con su porte robusto, plumas doradas en la espalda y un plumaje verde oscuro en el resto del cuerpo, Martín destaca entre quienes transitan por el lugar.

El gallo suele caminar por la entrada principal, descansar sobre una estructura de hierro que separa la acera de la calzada y observar el paso de los automóviles. Cuando oscurece o llegan las lluvias, acostumbra trepar a los árboles para resguardarse.

También visita los puestos de comida callejera cercanos, donde algunas personas le comparten migas de pan y granos de arroz.

Aunque no permite que cualquiera se acerque, los trabajadores procuran cuidarlo, incluso recortándole las espuelas periódicamente para evitar que se lastime.

Para Grover Saucedo, empleado del archivo clínico, Martín es prácticamente un "funcionario" del hospital y se ha convertido en un símbolo para quienes acuden al centro oncológico.



Hasta hicieron colecta para que se lo llevaran

El vínculo entre Martín y quienes trabajan en el hospital es tan fuerte que, en una ocasión, el personal organizó una colecta para evitar que alguien se lo llevara.

Según relató Gamón, una mujer llegó al lugar y aseguró ser la dueña del gallo. Insistió en llevárselo y pidió alrededor de 500 bolivianos, equivalentes a unos 776 pesos mexicanos, para renunciar a él.

Los trabajadores reunieron el dinero y evitaron que Martín abandonara el sitio donde había permanecido durante años.

Tiempo después, otro hombre intentó llevárselo sin consultar a nadie, pero los empleados y las personas que frecuentan el hospital se lo impidieron.

Incluso intentaron darle compañía: alguien llevó una gallina para que estuviera con él. Sin embargo, después del nacimiento de los primeros polluelos, tanto las crías como la madre desaparecieron y Martín volvió a quedarse solo.



La historia que recuerda a Hachiko

La historia del gallo boliviano evoca la de Hachiko, el perro japonés que se convirtió en un símbolo mundial de lealtad.

Su dueño, Hidesaburo Ueno, profesor de la Universidad de Tokio, murió en 1925. A pesar de ello, Hachiko acudió durante aproximadamente nueve años a la estación de Shibuya para esperar el tren en el que acostumbraba regresar su amo.




Su fidelidad quedó inmortalizada con una estatua de bronce en esa estación, convertida en un punto emblemático de Japón.

Bolivia también tiene historias similares. En Cochabamba, un perro conocido como Hachi o Huachito permaneció durante al menos seis años en una avenida donde su dueño murió en un accidente de tránsito. En El Alto, Orejas se hizo popular por quedarse en la entrada del hospital donde estaba internado su amo, quien finalmente falleció.

Martín, un símbolo de fidelidad 

Ocho años después de su llegada, Martín continúa recorriendo los alrededores del Instituto Oncológico del Oriente Boliviano. Nadie puede saber con certeza qué lo mantiene en ese lugar, pero su presencia ha despertado el cariño y la protección de quienes lo conocen.

Su historia ha trascendido la de un ave que vive frente a un hospital: para muchos, Martín representa la fidelidad, el apego y ese vínculo con los seres queridos que permanece incluso cuando ellos ya no están.

Con información de EFE


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