Lo que parecía una obra de drenaje terminó revelando una historia enterrada: debajo de una calle del centro de Atlixco apareció una estructura prehispánica que cambia lo que se sabía sobre la ciudad
Durante trabajos en la calle 5 Norte, en el Centro Histórico de Atlixco, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia localizaron restos de una plaza ceremonial con al menos 1,500 años de antigüedad.
La estructura corresponde a los periodos Clásico y Epiclásico (200?900 d.C.) y guarda similitudes con otros vestigios hallados en el cerro de San Miguel, lo que refuerza la idea de que esta zona tuvo una relevancia mayor a la que se creía.

De acuerdo con los arqueólogos, el descubrimiento confirma que el asentamiento prehispánico de Atlixco se extendía más allá de los límites previamente identificados.
Incluso, se plantea que fue contemporáneo de centros como Teotihuacan y Cholula, lo que sugiere un papel importante dentro de la región en esa época.
Tres etapas, una misma historia
La estructura mide casi 50 metros de largo y presenta al menos tres fases constructivas.
La primera, localizada a más de dos metros bajo el nivel actual de la calle, conserva un muro con talud y restos de una plataforma escalonada que posiblemente tenía una fachada orientada al este.
Encima, una segunda etapa cubre completamente la anterior, con un amplio piso estucado elaborado con cal y piedra. En este nivel se encontraron fragmentos con pintura mural en tonos rojizos, amarillos y verde-azulados, similares a los de otros sitios mesoamericanos.
La tercera fase, correspondiente al Epiclásico, apenas dejó rastros, ya que el terreno fue modificado durante la época colonial, cuando se construyeron las primeras viviendas españolas
Rastros de vida y transformación
Entre los rellenos también aparecieron restos cerámicos de distintas épocas, lo que evidencia la continuidad de ocupación del sitio.
Además, el hallazgo sugiere que el cerro de San Miguel no tenía un solo centro ceremonial, sino varios distribuidos en sus alrededores, posiblemente asociados a distintos sectores o barrios.
Tras documentar cada elemento, la estructura fue protegida y cubierta nuevamente para su conservación bajo la calle.

El descubrimiento no solo aporta datos arqueológicos: también revela que, bajo las ciudades actuales, aún persisten capas completas de historia que siguen sin ser vistas, esperando a ser descubiertas