Las islas de calor en la zona metropolitana de Monterrey pueden generar diferencias de entre cinco y nueve grados centígrados entre sectores dominados por concreto y aquellos con mayor cobertura vegetal, de acuerdo con estudios sobre el fenómeno y especialistas en desarrollo urbano.
El crecimiento urbano, la expansión de superficies impermeables y la reducción de espacios naturales han generado condiciones para que determinadas zonas de la metrópoli acumulen mayor temperatura.
Una isla de calor se forma cuando materiales como concreto, asfalto y acero absorben la radiación solar durante el día y liberan lentamente el calor acumulado. La falta de árboles y sombra intensifica el fenómeno.
"La receta perfecta para una isla de calor es tener superficies impermeables, superficies de concreto, acero, asfalto y otros materiales que capturan el calor, no tener sombras", explicó León Staines-Díaz, vicepresidente de Medio Ambiente de la Sociedad de Urbanismo Región Monterrey.

Concreto ocupa 84% del suelo urbanizado
Datos de Cómo Vamos Nuevo León indican que 84 por ciento del suelo urbanizado está ocupado por concreto y otras superficies impermeables, mientras que sólo 16 por ciento corresponde a áreas verdes.
El Observatorio de Ciudades del Tecnológico de Monterrey ha identificado presencia del fenómeno en municipios como Monterrey, San Nicolás, Apodaca, Guadalupe y Escobedo.
Las extensas superficies pavimentadas, estacionamientos, zonas industriales y sectores con escasa vegetación contribuyen a retener el calor y dificultan que la temperatura disminuya con rapidez.

Sólo 3% de árboles llega a islas de calor
La reforestación forma parte de las estrategias para reducir el impacto de las islas de calor. Sin embargo, especialistas advierten que la ubicación de los árboles es determinante para que proporcionen sombra a la población.
"Hemos visto muchos árboles en camellones, la gente no camina por los camellones. Estos árboles deberían estar bien colocados en las aceras", señaló Staines-Díaz.
El Gobierno de Nuevo León reporta alrededor de 800 mil árboles plantados, pero datos de Cómo Vamos Nuevo León indican que sólo tres por ciento se encuentra en zonas identificadas como islas de calor.

Especialistas plantean complementar la reforestación con la recuperación de corredores naturales, más superficies permeables y mayor cobertura vegetal en banquetas y espacios públicos.
Staines-Díaz estimó que una estrategia coordinada entre los distintos niveles de gobierno podría comenzar a generar cambios en la zona metropolitana en aproximadamente seis años.