En Durango, el bajo desempeño en matemáticas entre los jóvenes representa un problema educativo con profundas consecuencias sociales y económicas. Esta disciplina, fundamental para el 75% de las carreras universitarias y clave en el desarrollo del pensamiento lógico, enfrenta una crisis de aprendizaje que se refleja en múltiples indicadores. Las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) reciben un 20% menos de aspirantes que el promedio nacional, limitando la competitividad laboral futura de la entidad.
El problema inicia desde la comprensión básica: el 35% de los jóvenes duranguenses no dominan conceptos financieros elementales como el cálculo de intereses bancarios. En el ámbito académico, las matemáticas se han convertido en la segunda causa de reprobación en bachillerato, factor que contribuye significativamente a la deserción escolar. Esta situación se agrava por el uso indiscriminado de aplicaciones tecnológicas que resuelven problemas matemáticos instantáneamente, impidiendo que los estudiantes desarrollen habilidades de razonamiento y análisis.
Expertos señalan que esta deficiencia educativa tiene repercusiones prácticas inmediatas. Las matemáticas no solo son esenciales para profesiones técnicas; son herramientas cotidianas para administrar finanzas personales, calcular dosis médicas, planificar una alimentación balanceada o entender el funcionamiento de dispositivos tecnológicos. Sin estas competencias, los jóvenes quedan en desventaja tanto en el mercado laboral como en su vida diaria.
El sistema educativo enfrenta el reto de modernizar sus métodos de enseñanza, haciendo las matemáticas más atractivas y relevantes para las nuevas generaciones. Urge implementar estrategias que combatan la dependencia de calculadoras automáticas y fomenten el verdadero entendimiento conceptual. De lo contrario, Durango podría enfrentar una fuga de talentos hacia estados con mejores oportunidades educativas, escasez de profesionales en áreas técnicas clave y una población vulnerable ante fraudes financieros por falta de conocimientos básicos.
La solución requiere un esfuerzo conjunto entre instituciones educativas, familias y sector productivo. Es fundamental demostrar a los jóvenes la aplicabilidad real de las matemáticas, vinculándolas con problemas concretos y mostrando su importancia en las carreras del futuro. Solo así se podrá revertir esta tendencia y formar ciudadanos capaces de enfrentar los desafíos de una sociedad cada vez más basada en datos y tecnología. El futuro económico de Durango depende, en gran medida, de superar este reto educativo que hoy limita el potencial de sus jóvenes.