Luiz Inácio Lula da Silva logró una victoria histórica en la segunda vuelta presidencial de Brasil al superar por más de 4.4 millones de votos al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, quien rechazó el resultado y anunció que solicitará la anulación de los comicios. El triunfo abre paso a un nuevo mandato de Lula, en medio de una fuerte polarización política y de acusaciones sobre presuntas irregularidades durante la jornada electoral.
Lula obtiene 51.79% de los votos
Con la totalidad de las urnas escrutadas, el Tribunal Superior Electoral informó que Lula obtuvo 64 millones 256 mil 232 votos, equivalentes al 51.79%, frente a los 59 millones 826 mil 41 sufragios de Flávio Bolsonaro, que representaron el 48.21%.
La diferencia fue de 4 millones 430 mil 191 votos, en una elección marcada por las tensiones entre ambos bloques políticos y la controversia por la ampliación del horario de votación.
De acuerdo con cifras reportadas por Folha de S.Paulo, se contabilizaron 124 millones 82 mil 273 votos válidos. Los sufragios nulos representaron 2.12% y los votos en blanco, 1.12%.
De los 158.7 millones de electores convocados a las urnas, 21.08% se abstuvo de votar, lo que equivale a poco más de 33 millones de personas.

Bolsonaro desconoce el resultado y pide anular elecciones
Flávio Bolsonaro rechazó la victoria de su contrincante y anunció que recurrirá a las autoridades para intentar anular los comicios.
"Es imposible reconocer el resultado de estas elecciones, pediremos que sean anuladas", declaró ante sus simpatizantes.
El senador cuestionó la decisión de ampliar dos horas el horario de votación, medida que, según el bolsonarismo, habría favorecido a Lula. También señaló al magistrado del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin, nombrado por el mandatario, como responsable de la determinación.
Bolsonaro sostuvo que nunca se sabrá cuántos votos tenían las urnas que permanecían cerradas cuando se decidió extender la jornada electoral y aseguró que una medida de ese tipo no tenía precedentes en la historia del país.

La controversia se produjo después de que ambos candidatos solicitaran ampliar el horario de votación, en medio de problemas de transporte público que obligaron a modificar el cierre previsto de los centros electorales.
Denuncian obstáculos para votantes de Lula
Antes de conocerse el resultado definitivo, Lula denunció obstáculos para los electores en bastiones de su Partido de los Trabajadores.
En Salvador, Bahía, el juez Pablo Souza ordenó el arresto del secretario de Movilidad municipal, luego de que se impidiera la salida de al menos 75 autobuses, según la información proporcionada sobre el caso.
Las acusaciones sobre las condiciones en que se desarrolló la votación alimentaron la tensión entre los dos bandos, mientras el conteo definitivo confirmó la ventaja del mandatario.
Festejos en las calles tras la victoria
A medida que los resultados comenzaron a favorecer a Lula, sus simpatizantes salieron a celebrar en distintas ciudades brasileñas.
En São Paulo, seguidores del mandatario gritaron consignas a favor del presidente, saltaron de alegría y tocaron las bocinas de sus automóviles. En contraste, algunos simpatizantes de Bolsonaro abandonaron bares y espacios públicos tras conocer la tendencia electoral.
Los festejos se extendieron a otras localidades, donde los partidarios de Lula celebraron una victoria que el presidente presentó como una defensa de la democracia brasileña.
Lula arremete contra las mentiras y la injerencia extranjera
Durante su discurso ante sus seguidores, Lula afirmó que tuvo que enfrentar la injerencia proveniente del exterior a través de plataformas digitales y planteó la necesidad de regularlas.
El mandatario también defendió el desarrollo tecnológico de Brasil y expresó su intención de impulsar una inteligencia artificial propia, con el objetivo de reducir la dependencia de tecnologías chinas y estadounidenses.
Además, destacó el potencial de las energías renovables del país para atraer centros de datos y fortalecer el almacenamiento de información dentro del territorio brasileño.
"Este país no acepta ser el patio trasero de nadie", afirmó.
Lula también agradeció a los jóvenes que salieron a las calles para defender la democracia y sostuvo que su victoria representaba una derrota para el negacionismo y las mentiras.
En su nuevo mandato, prometió respetar a los brasileños sin distinción de género o religión y aseguró que buscará una mayor participación ciudadana en las decisiones de gobierno.
Un cuarto mandato con retos políticos y económicos
Lula, de 80 años, se prepara para asumir un nuevo mandato el 5 de enero de 2027, de acuerdo con la información proporcionada. Será una nueva etapa de gobierno en un país profundamente dividido y con importantes desafíos económicos y legislativos.
El presidente no contará con una mayoría propia en el Congreso, donde las elecciones legislativas fortalecieron a las fuerzas de derecha.
El Partido Liberal, vinculado a la familia Bolsonaro, se consolidó como la primera fuerza parlamentaria, con 121 de los 513 escaños de la Cámara de Diputados y 28 de los 81 asientos del Senado.
Ante este escenario, Lula tendrá que negociar con el llamado Centrão, un bloque de partidos de centroderecha cuyo respaldo suele depender de acuerdos políticos y de la distribución de cargos y recursos.
A las dificultades legislativas se suman las presiones sobre las finanzas públicas y la relación con el presidente estadounidense Donald Trump, aliado político de la familia Bolsonaro y una figura con la que Lula podría enfrentar tensiones diplomáticas.
La victoria electoral garantiza el regreso de Lula al poder, pero el desafío será gobernar un Brasil dividido, con una oposición fortalecida y una disputa.