La tensión en Medio Oriente escaló nuevamente este miércoles, 17 de marzo, cuando la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) anunció un ataque con misiles contra Tel Aviv
La acción, según el comunicado oficial, es una represalia por la muerte de Ali Lariyani, descrito por Irán como "mártir". Lariyani fue secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, presidente del Parlamento y asesor del líder supremo del país
El IRGC identificó esta operación como parte de la "ola 61" de la misión denominada 'Promesa Cumplida 4', en la que se emplearon distintos tipos de misiles, incluidos Khorramshahr 4, Qadr, Emad y Kheibar Shekan, algunos con capacidad de múltiples ojivas.
Según Irán, los proyectiles impactaron más de 100 objetivos militares y de seguridad, y los sistemas de defensa aérea israelíes no pudieron interceptarlos todos.

El ataque provocó cortes de electricidad en partes de Tel Aviv y complicó la labor de los servicios de emergencia. Irán vinculó esta ofensiva a la muerte de Lariyani y de "sus compañeros", aunque no ofreció detalles sobre cómo ocurrieron los hechos que llevaron a su fallecimiento
Víctimas y cifras
El servicio de emergencias israelí Magen David Adom (MDA) confirmó la muerte de dos personas en Ramat Gan, un distrito de Tel Aviv, tras el impacto de los misiles. Estos son los primeros fallecidos por ataques iraníes desde el 9 de marzo, y elevan el total de víctimas en Israel durante la actual confrontación con Irán a 14 muertos.
Por su parte, Irán afirma que la ofensiva dejó más de 230 muertos y heridos, aunque estas cifras no han sido verificadas de manera independiente
Este ataque refleja la creciente escalada entre Israel e Irán, con consecuencias directas sobre la seguridad civil y la estabilidad regional.

Mientras Tel Aviv enfrenta interrupciones en servicios básicos y daños materiales, la tensión diplomática y militar continúa aumentando, con repercusiones que podrían extenderse más allá de las fronteras del conflicto