El 75.9% de los niños mexicanos de entre 6 y 14 años ya son usuarios de teléfonos celulares, transformando de manera radical sus dinámicas diarias, lejos de ser simples dispositivos de comunicación, los teléfonos inteligentes se han convertido en la principal ventana de acceso al entretenimiento, la educación y la socialización de los menores, de acuerdo con los datos estadísticos del INEGI

La radiografía del consumo infantil revela que el uso de estos dispositivos está impulsado por tres actividades principales que dominan el tiempo de pantalla de los niños:
? Predominio del ocio: El entretenimiento lidera las actividades con un 85.9% de preferencia. Los menores concentran su tiempo en el consumo de videos en plataformas de streaming, la reproducción de música y, de manera muy destacada, en los videojuegos digitales.
? Herramienta educativa: Las tareas escolares ocupan el segundo lugar de uso. El 83.9% de los menores internautas utiliza el celular dentro del hogar para buscar información y realizar actividades académicas.
? Socialización temprana: A partir de los 12 años, el uso de plataformas sociales se dispara. Las aplicaciones más utilizadas por los adolescentes mexicanos son WhatsApp (71.3%), TikTok (55.2%) e Instagram (44.3%).
Alerta médica por el tiempo en pantalla
El auge digital ha encendido las alarmas entre los especialistas de la salud. En promedio, los niños de entre 8 y 12 años pasan hasta 5 horas diarias frente a las pantallas, una cifra que triplica el límite recomendado por la Academia Americana de Pediatría.
Pediatras y psicólogos advierten que la sobreexposición a estos dispositivos genera una constante estimulación de dopamina que puede derivar en problemas de adicción digital, déficits de atención, sedentarismo y severas alteraciones en los ciclos de sueño debido a la luz azul. La recomendación médica insiste en restringir el uso recreativo a un máximo de dos horas al día en menores de edad escolar.
Escuelas libres de celulares
Ante este panorama de salud pública y rendimiento escolar, las autoridades educativas han tomado medidas restrictivas contundentes. En México, la Secretaría de Educación Pública implementó una estricta regulación que prohíbe el uso de teléfonos celulares en todas las escuelas de educación básica.
La normativa estipula que los alumnos no pueden utilizar sus dispositivos durante la jornada escolar ni en los horarios de recreo, quedando permitidos exclusivamente cuando el docente los requiera para fines pedagógicos previamente programados. Con esto, las aulas buscan recuperar espacios de concentración y socialización física, intentando frenar el impacto negativo de las pantallas en las nuevas generaciones.