El paro nacional de transportistas dejó un impacto económico preliminar de entre 40 y 50 millones de pesos en pérdidas industriales, además de un severo colapso vial que paralizó las principales arterias de al menos 19 estados del país.

Tras horas de tensión, las organizaciones gremiales ordenaron retirar los bloqueos y liberar las carreteras por completo luego de alcanzar un acuerdo con la Secretaría de Gobernación (Segob).
La movilización, convocada por agrupaciones clave como CANACAR, AMOTAC y FEMATRAC, encendió las alarmas del sector privado, el transporte de carga moviliza aproximadamente el 80% de las mercancías en México, por lo que la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN) advirtió que, de no haberse levantado el paro, los costos operacionales habrían escalado a los 21 mil millones de pesos mensuales.
A pesar de los retrasos en centros de distribución como la Central de Abasto, el Gobierno federal descartó problemas de desabasto o incrementos inmediatos en los precios de la canasta básica.
El Valle de México fue el epicentro del colapso vehicular. Se registraron cierres totales e intermitentes en accesos críticos como las autopistas México-Querétaro (particularmente en la caseta de Tepotzotlán), México-Pachuca, México-Toluca, Chamapa-Lechería y la México-Puebla.
El caos vial también se extendió con fuerza a estados como Veracruz (en las zonas de Córdoba, Xalapa y Coatzacoalcos), Tlaxcala, Oaxaca y Jalisco, detrás de las protestas se encuentra un pliego petitorio enfocado en tres exigencias principales hacia las autoridades federales:
? Seguridad urgente: Mayor despliegue de la Guardia Nacional ante la creciente ola de asaltos, extorsiones y violencia que sufren los operadores en las carreteras.
? Freno a las reformas fiscales: Rechazo a las modificaciones en la Ley de Ingresos que reducen los topes de deducciones en los gastos de casetas de peaje.
? Dignificación de la infraestructura: Demanda de paraderos seguros, servicios sanitarios adecuados y un mantenimiento integral de las vías terrestres.
Tras la instalación de mesas de trabajo conjuntas entre el gobierno y los líderes transportistas para revisar las demandas de seguridad y estímulos fiscales, el tránsito ha comenzado a normalizarse de forma paulatina en la red carretera federal.