T-MEC, bajo presión: elecciones en Estados Unidos endurecerán revisión de acuerdo comercial

Por: Arlette Palacios
CDMX
Fecha: 02-11-2026

Con las elecciones en Estados Unidos cada vez más cerca y el reacomodo de fuerzas en el Congreso de Washington, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entra en una de sus etapas más delicadas. Republicanos y demócratas tienen sus propias exigencias, pero ambos podrían utilizar la revisión del acuerdo como una herramienta de presión sobre México.


En el Capitolio, el comercio bilateral se perfila como un tema político. Mientras algunos legisladores pondrán el acento en la seguridad fronteriza, otros endurecerán sus demandas en materia laboral y ambiental.

A esto se suman los desacuerdos por el maíz transgénico, la política energética y la industria automotriz, sectores que podrían convertirse en puntos de negociación y condicionamiento durante la revisión del tratado.

El T-MEC, moneda de cambio electoral

En un escenario electoral, endurecer el discurso comercial contra México puede convertirse en una estrategia para conectar con los votantes estadounidenses, particularmente con los sectores industriales que reclaman protección frente a las importaciones.

Las amenazas de imponer nuevos aranceles a los productos mexicanos también generan incertidumbre entre los inversionistas, frenan decisiones de negocio y pueden terminar elevando los costos para consumidores de ambos países.

La revisión del T-MEC, por tanto, no se limitará a discutir reglas comerciales: también estará atravesada por las prioridades políticas de Washington.

China, otro frente de presión para México

El fenómeno del nearshoring representa una oportunidad para atraer inversiones, fortalecer las cadenas de suministro y consolidar a México como un socio estratégico de Estados Unidos.

Sin embargo, Washington mantiene una preocupación: evitar que territorio mexicano sea utilizado como una puerta de entrada para mercancías, inversiones o capitales de origen chino que busquen eludir las restricciones comerciales estadounidenses.




Para aprovechar la relocalización de empresas, México tendrá que ofrecer reglas claras, certidumbre jurídica y condiciones que permitan fortalecer su competitividad, incluida una mayor disponibilidad de energía limpia.

Marcelo Ebrard reconoce pendientes en la negociación

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, encargado de conducir las negociaciones por parte de México, ha señalado que las conversaciones avanzan favorablemente.

No obstante, todavía existen diferencias que no terminan de convencer al equipo del presidente Donald Trump, particularmente en los sectores del acero, el aluminio y la industria automotriz.

A estos asuntos se suman las preocupaciones estadounidenses relacionadas con la seguridad, el tráfico de armas, el lavado de dinero y las redes financieras que sostienen las operaciones de los cárteles.

El desafío para México será defender sus intereses comerciales sin perder el acceso preferencial al mercado estadounidense, en una revisión donde la política, la seguridad y la economía estarán estrechamente vinculadas.

Con información de Rey Bahena


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