El parque vehicular del Sistema de Transporte Colectivo-Metro enfrenta una crisis de envejecimiento estructural, actualmente, la antigüedad de las unidades varía de forma drástica según la línea, existiendo trenes que alcanzan hasta los 58 años en operación ininterrumpida, de acuerdo con datos del sistema.

A pesar de que el Plan Maestro del Metro estipula que la vida útil ideal de un tren es de 30 años, cerca de una cuarta parte de las líneas de la red continúan operando con convoyes de las primeras generaciones, superando por décadas los estándares técnicos recomendados.
Alerta en las Líneas B, 4 y 5
La distribución del parque vehicular expone una marcada disparidad tecnológica dentro del sistema:
? Los más antiguos (58 años): Las unidades con mayor rezago datan de 1968 y 1973. Actualmente se concentran de forma prioritaria en la Línea B (que mantiene en circulación 34 convoyes fabricados en 1968), así como en las Líneas 4 y 5.
? Flota intermedia: En las líneas 3, 6 y 8 circulan trenes construidos en las décadas de 1970, 1980 y 1990 (modelos de 1979, 1982, 1983, 1992 y 1995) que ya rozan o superan el límite de su vida operativa.
? La contraparte moderna: Los trenes nuevos y de última generación se han concentrado de manera prioritaria en la renovación integral de la Línea 1 y en la Línea 12.
El costo de la sobreexposición técnica
De mantener activas unidades que superan por una o dos décadas su ciclo de vida útil genera un impacto directo en la fiabilidad del servicio, esto debido al desgaste acumulado de este parque vehicular histórico, el Metro ha llegado a registrar entre 60 y 100 trenes fuera de circulación o descompuestos en los talleres.
Para mitigar el déficit de trenes, las autoridades locales han implementado programas urgentes de mantenimiento profundo, mediante estas revisiones a gran escala, se ha logrado la recuperación y reincorporación progresiva de más de 20 trenes que estaban fuera de servicio a las Líneas 2, 7, 8 y B, en un esfuerzo por estabilizar los tiempos de espera en los andenes.