Humedales del Alto Lerma, bajo presión por el crecimiento urbano

Por: KARLA DEL VALLE
Toluca
Fecha: 01-10-2026

Los humedales del Alto Lerma enfrentan presión por la expansión urbana, las actividades agrícolas, la contaminación y la extracción de agua. 

Un estudio de la UNAM documentó que entre 1973 y 2008 los campos de cultivo crecieron 299 por ciento y las áreas urbanas 2 mil 199 por ciento; en ese periodo, los cultivos ocuparon mil 246.7 hectáreas de vegetación acuática y 811.3 hectáreas de tulares.

La presión territorial continúa siendo un asunto vigente, en mayo de 2025, Sedatu, Conagua, Semarnat y Conanp acordaron trabajar en un ordenamiento territorial para la cuenca Lerma-Santiago, con el objetivo de detener el crecimiento de asentamientos humanos en zonas de riesgo y garantizar la permanencia de humedales y cuerpos de agua. 




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Humedales que también protegen el agua

La transformación no representa únicamente la pérdida del paisaje local. Las Ciénegas cumplen funciones de almacenamiento y retención de agua, regulación de inundaciones y recarga del acuífero. 

Un estudio de la Universidad Autónoma Metropolitana, publicado en la Revista Cartográfica en 2024, advierte que las Ciénegas del Lerma enfrentan presiones por la expansión urbana y los corredores industriales, las descargas de aguas residuales y la sobreexplotación de los mantos freáticos. 

En la cuenca del Lerma también se ha documentado la presencia de contaminantes asociados con actividades industriales y agropecuarias, entre ellos metales pesados, además de sustancias químicas provenientes de descargas y agroquímicos. El Programa Nacional Hídrico identifica a la región Lerma-Santiago-Pacífico entre las zonas con fuerte deterioro de la calidad del agua y señala que las descargas industriales y agrícolas pueden incorporar metales pesados, compuestos tóxicos, nitrógeno y fósforo.

El impacto alcanza a especies endémicas. La mascarita transvolcánica está catalogada en peligro de extinción en la NOM-059, mientras el ajolote de Lerma es una especie endémica sujeta a protección especial. Ambas dependen de ambientes acuáticos conservados.


Un acuífero que recibe menos de lo que se extrae 

Esta presión también alcanza la disponibilidad de agua. Para 2026, Conagua reportó que el acuífero Valle de Toluca registra una recarga media anual de 336.8 millones de metros cúbicos, frente a una extracción de 411.92 millones, lo que representa un déficit de 75.12 millones de metros cúbicos. 

La propia autoridad considera que la disponibilidad media anual es negativa, mientras los humedales contribuyen a la regulación hídrica y a los procesos de infiltración y recarga. Por ello, la pérdida y degradación de estos espacios ocurre en un contexto de sobreexplotación del acuífero, aunque los datos oficiales no atribuyen el déficit exclusivamente a la desaparición de los humedales. 

El problema va más allá de la pérdida de flora y fauna. La reducción de humedales, la contaminación y la sobreexplotación del acuífero ocurren dentro de un mismo sistema hídrico. Mientras continúe la transformación de estos espacios, también se reduce la capacidad natural del territorio para almacenar, filtrar y regular el agua. Su conservación se vuelve así una pieza fundamental para proteger el equilibrio ambiental y la disponibilidad hídrica del Valle de Toluca. 


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