Juguetes de madera resisten en San Antonio La Isla: escases de madera

Por: KARLA DEL VALLE
Toluca
Fecha: 28-10-2026

En San Antonio La Isla, el sonido de las herramientas sobre la madera ha acompañado a generaciones de familias. De las manos de abuelos y padres han salido juguetes que después llegan a otras manos para convertirse en trompos, carritos y piezas didácticas. Sin embargo, mantener viva esta tradición se ha vuelto cada vez más complicado.

Faustino González, artesano de la localidad, recuerda que antes era más sencillo conseguir maderas como madroño, pino y acahuite, materiales que utilizaban para dar forma a sus creaciones. Ahora, conseguirlas requiere más tiempo: hay que encargarlas, acordar un precio y, en ocasiones, trasladarse personalmente por ellas.

Aunque los talleres no trabajan a gran escala y cada pieza requiere cantidades moderadas de madera, la disponibilidad de esta materia prima se ha convertido en una dificultad. Las condiciones para el aprovechamiento forestal y la menor disponibilidad de algunos materiales han cambiado la manera en que los artesanos se abastecen.

Ante ello, varios han recurrido a la llamada madera blanca, que compran en madererías en forma de tablas, polines o bastones. Es una alternativa para continuar produciendo, aunque representa un gasto que pesa en la economía de los pequeños talleres.





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Una tradición que necesita materia prima

Para el representante de los artesanos Mariano Bonifacio, el problema no está en utilizar grandes volúmenes de madera, sino en conseguirla a un precio accesible. Por eso, el sector pide apoyo del gobierno para facilitar la adquisición de materiales mediante proveedores autorizados y alternativas que permitan sostener la producción sin elevar todavía más sus costos.

Porque detrás de cada juguete hay más que madera tallada: hay horas de trabajo, conocimientos heredados y familias que buscan mantener un oficio que forma parte de la identidad de su municipio. 

Para que las nuevas generaciones sigan aprendiendo a transformar la madera en juguetes, los artesanos necesitan algo tan básico como indispensable: poder conseguir la materia prima con la que han trabajado toda la vida.



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