La falta de recursos, los retrasos en el pago de salarios y las carencias de infraestructura continúan entre los problemas que enfrenta la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán (UIIM). En la sede Zamora, las dificultades no solo afectan al personal docente, sino también a los estudiantes, quienes toman clases en espacios prestados y, en ocasiones, sin materiales básicos para desarrollar sus actividades académicas.
Fermín Santiago Magdaleno, profesor y vocero de la institución en Zamora, señaló que las inconformidades del personal responden a una problemática que se ha prolongado durante aproximadamente un año. De acuerdo con el docente, la matrícula ha aumentado sin que el presupuesto haya crecido en la misma proporción, mientras continúan pendientes salariales y necesidades materiales en las distintas sedes de la universidad.
El 23 de octubre de 2025, se dio a conocer sobre las primeras declaraciones de docentes de la UIIM sobre insuficiencia presupuestal y precariedad laboral. En aquella ocasión, representantes sindicales, entre ellos Magdaleno y Carlos Ramos Silva, expusieron las dificultades para cubrir las necesidades de la institución, así como las demandas relacionadas con prestaciones, condiciones laborales e infraestructura.
Un año después, Magdaleno sostiene que la problemática continúa sin una solución de fondo. En entrevista, indicó que el crecimiento de la matrícula no ha estado acompañado de un incremento equivalente en los recursos disponibles.
"La matrícula ha crecido, pero el presupuesto no, el presupuesto sigue igual y la Universidad Intercultural ahorita debe alrededor de 50 millones de pesos", afirmó el profesor.
La cifra corresponde al adeudo que el docente atribuyó a la institución, por lo que su monto y composición requieren confirmación mediante información presupuestal o documentación oficial.
Magdaleno explicó que los retrasos en el pago de salarios se repiten cada quincena. Señaló que, aunque algunos trabajadores reciben sus percepciones, otros permanecen a la espera, lo que genera incertidumbre entre el personal académico.
Añadió que también existen compromisos relacionados con prestaciones y beneficios contemplados en el contrato colectivo de trabajo, entre ellos pagos que, según expuso, continúan pendientes.
El vocero indicó que los representantes sindicales han acudido a distintas instancias para buscar una solución, entre ellas la rectoría, la Subsecretaría de Educación Media Superior y Superior y la Secretaría de Finanzas estatal. Sin embargo, aseguró que las respuestas recibidas se han centrado en la falta de recursos disponibles.
Ante este panorama, consideró necesario que las gestiones lleguen a autoridades con capacidad de resolver el problema presupuestal y establecer condiciones que permitan garantizar el funcionamiento de la universidad.
A las dificultades presupuestales y los retrasos en los pagos se suman señalamientos del personal docente sobre presuntos despidos injustificados, otro de los aspectos que forman parte de las inconformidades laborales en la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán.
Estas denuncias se enmarcan en un conflicto que, de acuerdo con los trabajadores, requiere atención de las autoridades educativas y administrativas. La situación se suma a las demandas relacionadas con el cumplimiento de las condiciones laborales y las prestaciones contempladas en el contrato colectivo de trabajo.
Las limitaciones económicas también se reflejan en los materiales disponibles para las actividades académicas. Magdaleno señaló que los estudiantes conocen las dificultades que enfrenta el personal y observan directamente las carencias de la institución.
"Los muchachos ven las carencias que tenemos, a veces no tenemos ni borrador, ni marcador para el pizarrón, entonces no se diga un proyector", relató.
El testimonio expone dificultades que van más allá de la infraestructura y alcanzan los recursos cotidianos que docentes y estudiantes requieren para desarrollar las clases.
En la sede Zamora, donde estudian alrededor de 500 alumnos, la universidad utiliza instalaciones prestadas y no cuenta con un edificio propio, indicó el profesor. Añadió que tampoco disponen de laboratorios y que las limitaciones de mobiliario han llevado a utilizar mesas destinadas originalmente a niños de preescolar.
El docente sostuvo que estas condiciones repercuten en la experiencia educativa del alumnado, que ha expresado su respaldo a las demandas del personal académico.
Magdaleno explicó que los trabajadores mantienen reuniones virtuales diarias para revisar los avances de las negociaciones y determinar si existen condiciones para levantar el paro o continuar con la suspensión de actividades.
El profesor señaló que el personal ha procurado evitar acciones que afecten a terceros, debido a la importancia de mantener las actividades académicas. No obstante, consideró que la falta de respuestas mantiene a la comunidad universitaria en incertidumbre.
También llamó a la sociedad a conocer las condiciones de la institución y reflexionar sobre la necesidad de garantizar recursos suficientes para su operación.
La situación mantiene pendientes distintos aspectos: la regularización de los pagos al personal, la atención de los compromisos laborales y la mejora de las condiciones materiales en las que estudian los alumnos. Mientras no exista una solución presupuestal que atienda estas necesidades, las dificultades denunciadas por los docentes continuarán siendo parte del funcionamiento cotidiano de la universidad.